Psicología y logopedia infantil. Grupo Crece

Creciendo juntos es un proyecto de Grupo Crece donde cuidar la crianza. Ofrecemos temas de interés relacionados con la psicología, la logopedia y la educación donde padres, madres y educadores puedan compartir sus inquietudes


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Los cuentos en la educación y el apego

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El momento de lectura entre mamis, papis e hijos posee un gran valor dentro de una educación en los niños. Es un ritual en el que entran en juego multitud de habilidades y aspectos importantes, en el que se transmiten una gran cantidad de mensajes tanto verbales como no verbales que configurarán en gran medida la manera de concebir el mundo de los pequeños, así como las maneras de manejarse en él. Los relatos y cuentos han servido a la humanidad para mantener y transmitir el acervo cultural y educar a las

masas más allá de la infancia, por lo que debemos de ser conscientes del poder que poseen todos los relatos, fábulas y cuentos sobre la manera de pensar en los niños para poder elegirlos de manera responsable.

A la hora de leer un cuento a nuestros pequeños debemos tener varias cosas en cuenta:

– El momento: antes de dormir puede ser un momento de tranquilidad e intimidad de calidad. Además, leerles un cuento antes de dormir les ayuda a despejar la mente y favorecer un mejor descanso.

– El ambiente: el lugar que elijáis para leer el cuento debe inspirar tranquilidad y no poseer grandes distractores que puedan romper la atmósfera especial del momento. Establecer un lugar para el cuento ayuda a los niños a aprender las rutinas y a adaptarse a cada situación en función de sus características. De este modo, a la misma hora en el mismo lugar, los niños entenderán que es el momento del cuento y lo que eso conlleva. Esto también requerirá de un compromiso por parte de los padres, que deberán respetar ese espacio de compartir con sus hijos y solo con ellos, dejando el móvil apagado o fuera de la vista.

– El ritual: para evitar posibles conflictos es aconsejable establecer un marco dentro del momento del cuento que ayude al niño a situarse. Poner una duración concreta, ayudando al niño a saber que leeremos un número de páginas determinado o de una hora a otra y establecer un criterio para elegir el cuento si son varios hermanos ayudará a los niños a entender que el cuento es otro juego más y, como tal, hay unas normas a respetar para poder jugar.cuento2

– El cuento: para potenciar la utilidad del cuento  para el bienestar y crecimiento del niño podemos seleccionar los cuentos en función del momento en el que se encuentre el niño. Identificarse con personajes que pasen por situaciones similares a las suyas hará que aprenda nuevos recursos para afrontar esas situaciones en su vida, además de hacerles sentir entendidos. Además puede ser una gran oportunidad para que los hijos expresen sus necesidades y preocupaciones, sintiéndose seguros en el marco de la lectura con un ser querido. Como padres, saber cuáles son los personajes del cuento que más le llaman la atención, así como el tipo de historias que prefiere escuchar nos permitirá conocer mucho más a nuestro pequeño. Amoldar las historias al momento del crecimiento en el que se encuentren los niños será una manera también de acompañar y legitimar su crecimiento, reconociendo su avance y amoldándonos a él.

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– Los modelos: los héroes de las historias se erigen de manera automática como modelos a seguir por los niños. Elegir los modelos que sigan nuestra filosofía educativa reforzarán los mensajes que queremos transmitirles desde la posición de padres, creando una armonía que favorecerá la claridad de sus esquemas mentales.

– Nuestras reacciones al cuento: los niños viven en un mundo lleno de estímulos que se les presentan nuevos de manera constante. Si bien algunos de ellos poseen una  configuración que el propio cuerpo interpreta de una manera determinada de forma independiente, en muchas otras ocasiones los niños obtienen los significados de los eventos y estímulos a través de cómo reaccionan sus mayores a ellos. Si nos fijamos en nuestros pequeños, ante este tipo de estímulos que no saben cómo categorizar ni como han de reaccionar ante ellos, suelen mirarnos y guiarse por nuestra expresión para realizar esa labor. Por ello, tenemos que tomar conciencia de que nuestra manera de contar el cuento y la manera en que reaccionemos a los eventos que en él sucedan serán tan protagonistas como los personajes que en él aparezcan.

Los cuentos son aprendizaje, intimidad, diversión, compartir…

¡Cuidemos ese ratito con nuestros pequeños y démosle el lugar que se merece!

Sara Ferro Martínez

Psicóloga infantojuvenil y familiar

 

 

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Deporte en familia

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Cuando nos planteamos opciones de ocio con nuestros hijos muchas veces nos sentimos frustrados al ver que todas las actividades conllevan un enorme gasto, y más si queremos compartir los espacios de ocio con ellos y no dejarles solos. Cada fin de semana nos planteamos lo mismo, ¿qué hacemos con los peques? Una solución que os proponemos a esta situación es establecer un día de deporte en familia. una rutina divertida, saludable y económica.

Hacer deporte ya es de por sí beneficioso, pero hacerlo en familia ¡Lo es más!:

– Rompemos con la rutina diaria, hacemos una actividad diferente, en un sitio diferente y con una ropa diferente. Esto a los peques les encanta y les ayuda a conocernos desde diferentes facetas.

– Dejamos a un lado el sedentarismo de la semana y enseñamos a los niños la importancia de adquirir hábitos saludables.

– Muchos deportes no son más que un juego: tenis, senderismo, bici, patinaje, padel, badminton, petanca…

– El deporte está relacionado con la segregación de dopamina, hormona relacionada con el bienestar y la felicidad. Las personas que nos acompañan en las experiencias en las que segregamos dopamina nos producen bienestar y están asociadas a experiencias positivas.

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– Está demostrado que cuando se realiza ejercicio en grupo las personas incrementan el tiempo de entrenamiento y su rendimiento es mucho mejor que si lo hacen solos.

– El deporte en equipo conlleva palabras de ánimo y apoyo, que fortalecerán los vínculos familiares.

– Su poder desestresante es altísimo, por lo que nos ayudará a relacionarnos desde la calma y el bienestar.

– Establecer rutinas positivas hará que los niños no asocien rutina con deber u obligación.

– Inculcaremos a los niños grandes valores: esfuerzo, cooperación, cuidado, espíritu activo y participativo…

Como toda nueva rutina requiere de constancia implantarla, pero será un esfuerzo que tendrá grandes frutos en la relación familiar.

 

Sara Ferro Martínez

Psicóloga infantojuvenil y familiar


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Beneficios de las actividades al aire libre en el desarrollo psicosocial de los niñ@s

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Muchos padres se quejan de que sus hijos consumen mucho tiempo delante del ordenador, la tele y los videojuegos. Estas actividades, aunque sean sus preferidas, limitan en gran medida sus experiencias de aprendizaje.

En este tipo de actividades el niño suele ser un receptor pasivo de los estímulos que provienen de los medios audiovisuales por lo que experimenta un repertorio limitado de respuestas emocionales e intelectuales. La mayoría de los juegos y programas hacen que el niño no interactúe con otras personas realizando estas actividades en solitario, además, ve menguadas las posibilidades de crear o imaginar porque todo le viene dado, está hecho. Uno de los aspectos más significativos es que accede a valores, en ocasiones, contradictorios con  respecto a aquellos que queremos que aprenda.

Esto no significa que debamos limitar al cien por cien el acceso a estas diversiones, sino que tenemos que generar alternativas que sean más educativas y enriquecedoras. Una opción estupenda para nuestros hijos son las actividades al aire libre.

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Aquellas actividades lúdicas que se realizan en el medio natural (juegos de equipo, deportes, excursiones…) suponen para niños y jóvenes el desarrollo de un conjunto de competencias necesarias para su desarrollo psicosocial.

Por un lado, este tipo de actividades requieren de la interacción con otras personas. El niño o el adolescente se desarrolla adecuadamente en la relación con los otros, aprende a regular sus emociones, a relacionarse, a conversar, a resolver conflictos, a crear lazos afectivos, a conocer las reglas del funcionamiento de la sociedad, a fijar lazos familiares…

Las actividades al aire libre proporcionan una riquísima variedad de experiencias sensoriales y emocionales. Generalmente, se activan los cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. El ambiente de las ciudades y las rutinas diarias nos alejan de experiencias sensoriales variadas y estimulantes para el desarrollo de nuestras sensibilidades que proporcionan bienestar y relajación.

El contacto con la naturaleza facilita que desconectemos de los problemas, que nuestra percepción esté en la estimulación externa y no estemos tan pendientes de nuestras preocupaciones. Vivimos en el mundo de la prisa y tomar contacto con el medio natural y con las sensaciones que éste ofrece, como la brisa en la cara, el olor de las flores, bonito paisaje…, nos hace conectar con el aquí y ahora. Pararnos a disfrutar de estas emociones básicas nos ayuda a relajarnos.

Las experiencias educativas al aire libre favorecen la creatividad

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La cantidad de experiencias emocionales que tengan nuestros hijos les aportarán una guía de conocimientos sobre sí mismos y más herramientas para el autocontrol. Debemos hacer hincapié en que la experimentación de emociones positivas y relajantes abre la puerta del aprendizaje y previene el aburrimiento o la apatía.

Por otro lado, permiten la exploración de las propias competencias y limitaciones, y posibilitan la adquisición de destrezas. La actividad física es muy importante de cara al equilibrio de nuestro organismo, descarga las tensiones, proporciona mayor control de uno mismo y provoca sensaciones de euforia y felicidad. Las experiencias educativas al aire libre favorecen la creatividad y la búsqueda de soluciones a los problemas o contratiempos.

Finalmente, abren la puerta a la educación de valores muy importantes desde el contacto directo con esa realidad y desde el disfrute: el cuidado de la naturaleza y del planeta, saber compartir, saber ganar y perder, respetar y amar a los animales, disfrutar de la interacción con los demás, la cooperación…

Todos estos elementos combinados hacen de las experiencias al aire libre una opción educativa inigualable. Existen múltiples opciones de ocio al aire libre. A la hora de buscar o seleccionar alguna opción, es importante, adaptarse a los intereses y capacidades de nuestros hijos y potenciar su realización en familia o con niños de su misma edad.

Raquel López Vergara

Psicóloga y coach

Grupo Crece


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Teatro educativo: un camino para el desarrollo socio-emocional de los niños

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A través del teatro los niños juegan a evadirse de la realidad y a comportarse como si todo fuera distinto, por un instante se convierten en otra persona y experimentan lo que se siente, así mismo, pueden cometer errores y probar cosas que no se atreverían a hacer en su vida cotidiana. El uso de la fantasía y de la imaginación que se realiza a través de la dramatización les da la oportunidad de relajarse, evadirse, potenciar su creatividad, contribuir a su desarrollo social y emocional, mejorar su autoestima, autoconfianza y desarrollar su expresión verbal y corporal.

En los talleres de teatro educativo tratamos de unificar dos medios de expresión: la dramatización y el juego. El grupo experimenta el juego representándoselo los unos a los otros. Los alumnos practican no sólo cómo jugar con los demás sino también cómo dar a sus acciones una forma dramática.

En un juego de dramatización actúan y cuentan historias colaborando con los compañeros, aprenden a trabajar en equipo y a sentirse más próximos al resto ya que interactuan de manera más directa, tienen más contacto físico y por lo tanto  aprenden a afrontar situaciones con las que están poco familiarizados. También les ayuda a resolver conflictos reales (que puedan surgir durante la clase) o simulados (a través de la representación de situaciones conflictivas que puedan estar viviendo en el día a día), esto es, pueden aprender a manejar distintas situaciones a través de la interpretación, analizando su manera habitual de reaccionar y de comportarse con el fin de mejorar las conductas poco adecuadas o adaptativas para solucionar dificultades en las relaciones sociales. Adquieren más control sobre lo que dicen, sienten y hacen y también sobre la forma de moverse (autocontrol emocional y corporal), les enseña a concentrarse mejor en una situación o tarea particular y les refuerza la confianza y seguridad en sí mismos.

En definitiva, el teatro nos amplía el conocimiento de nosotros mismos, podemos atrevernos a expresar sobre lo que queremos a través del lenguaje y de la expresión corporal. Es como un espejo, a través de él descubrimos todo lo que somos capaces de hacer.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

Grupo Crece


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Cuando llegan los hij@s dónde queda la pareja

La mayoría de las parejas recuerdan su noviazgo como una de las etapas más felices de su vida. Se trata de un periodo de emoción, descubrimiento, romanticismo y diversión. Sin embargo, es muy habitual, que se acabe sacrificando la diversión en la relación como consecuencia de la llegada de los hijos. Lo importante es comprender que es posible recuperar el disfrute y el ocio en las relaciones. Cuando no existe este tiempo entre los dos, se puede generar sentimientos de decepción, cansancio, estrés e inseguridad, que pueden derivar en verdaderas crisis de pareja o en conflictos personales por falta de tiempo para uno mismo.

Desde su nacimiento, los niños necesitan mucha atención y es el momento en que las necesidades individuales de cada progenitor, tienen que estar supeditadas, a los intereses comunes de su crianza y cuidado. El niño se convierte en el rey de la casa, el vínculo se prolonga en exceso y los padres no ven el momento de crear su propio espacio, un espacio que es necesario ganar, sin sentirse culpable, para recuperar parte de la vida en pareja y personal y un espacio que, además, beneficiará a los hijos, que también necesitan el suyo propio para empezar a desarrollar habilidades para su independencia.

Sin embargo, a veces, la falta de tiempo sólo constituye una excusa para cubrir una necesidad de otra naturaleza: dificultades de comprensión, la disminución de la actividad sexual con el embarazo y el postparto, las tensiones y el malhumor fruto del cansancio y de los cambios en la organización familiar, pueden hacer mella en la pareja. Resultará necesario descubrir dónde está el problema y encontrar la solución adecuada para cada caso.

 

 

Algunas claves para conciliar los niños y la pareja:

1. Hacer de la relación de pareja una de las prioridades. Los niños, el trabajo, las tareas domésticas, los amigos, la familia, las actividades comunitarias, las compras, la televisión, el ordenador, etc., compiten entre sí para robarnos el tiempo y energía. La relación entre dos progenitores determina la atmósfera de toda la familia por eso es fundamental que la relación entre adultos sea una de las principales prioridades. Ésta pierde posiciones en el escalafón y otras cosas se suman a la lista según avanza la vida por eso pueden surgir roces y distanciamiento. Al llevar la relación nuevamente a uno de los primeros puestos de la lista se consigue una mejora considerable.

2. Que cada uno asuma sus propias responsabilidades en la relación. Cada uno tiene que empezar a desarrollar su propio proyecto. Sólo hay una persona a la que se puede cambiar y es a uno mismo. A veces cuesta reconocer al otro tal y como es, pero no se puede ignorar que son dos personas distintas, con diferentes necesidades, inquietudes, deseos y miedos.

3. Mantener el respeto mutuo y la igualdad. Una relación sólo puede funcionar cuando cada miembro de la pareja respeta al otro y le ve como a un igual. Esto implica que el crecimiento y desarrollo de cada persona como individuo es y debe ser una prioridad para cada uno. Los puntos de vista distintos proporcionan distintas opciones a las parejas, cuando son combinadas, pueden fundirse para proporcionar una perspectiva más amplia y encontrar así soluciones creativas.

4. Potenciar la diversión y el ocio en pareja. Es fundamental facilitar espacios donde disfrutar solos y recuperar con ello la afectividad y la intimidad en la relación. Es necesario darse permiso para pedir ayuda a terceros para que cuiden esporádicamente de los hijos (canguros, familiares, amigos, etc.) y no sentirse imprescindible en ese espacio de tiempo. Aprender a tolerar la separación sin sentir miedo, preocupación o culpabilidad por ello es un proceso de aprendizaje.

5. Repartición de las tareas de forma equilibrada y consensuada. Es importante garantizar un reparto equilibrado de las tareas, de manera que ninguno de los miembros esté desbordado de trabajo. Una falta de equilibrio en esta repartición puede generar sentimientos de hartazgo, frustración, estrés, inseguridad, indefensión, etc.

6. Adquirir varios roles y no estar sujeto siempre al mismo. En relación con el punto anterior, es importante que cada uno pueda cambiar der rol a la hora de organizar y gestionar el cuidado de los hijos y el hogar. Los roles inflexibles e invariables pueden dificultar el equilibrio y una buena organización dentro del núcleo familiar, además de suponer un desgaste físico y emocional.

7. Mantener una comunicación eficaz.  Comunicación horizontal y basada en el respeto. La escucha activa, el uso de mensajes en primera persona y la empatía son habilidades básicas necesarias para conseguir entendimiento mutuo y aumentar la cercanía, la conexión y la complicidad con la pareja.

8. Aprender a negociar con la pareja. Gracias a una comunicación eficaz se puede llevar a cabo habilidades de negociación para conseguir gestionar, pactar y organizar el tiempo y la repartición de tareas dentro del hogar.

9. Mostrar y expresar afecto mutuamente. Reforzar aspectos positivos del otro, hacerle sentir útil y valorado, infundir ánimos,  premiarse con elogios y afecto mutuamente, etc., fortalece a la pareja, alienta y aumenta la autoestima de cada uno, mejorando con ello el clima emocional en la familia. La intimidad se construye sobre la base del cariño, respeto, los ánimos y la comunicación.

10. Educar desde el ocio y la diversión. No únicamente desde la disciplina. La diversión y el sentido del humor nos acerca a los hijos y esto nos convierte en figuras de apego seguro y de mayor respeto para ellos. Mejorando el estado de ánimo se potencia la espontaneidad, la flexibilidad, desinhibición y el juego en familia, rompiendo con ello la rigidez y las rutinas excesivamente estructuradas.

11. Sacar tiempo para el ocio personal. Es necesario encontrar espacios individuales donde cada miembro de la pareja, por separado, pueda llevar a cabo sus propias actividades y hobbies que le ayuden a desconectarse por un momento del estrés diario. Esto potenciará su bienestar, autoestima e imagen personal y todo ello beneficiará a la relación y al clima familiar.

En definitiva, la llegada de un hijo supone grandes cambios en la pareja pero puede aprender a vivirse con gran ilusión y complicidad. Es un proceso que requiere un tiempo de adaptación. Un hijo supone compartir preocupaciones, alegrías, educación, problemas, satisfacciones, etc.: una serie de sentimientos que es necesario compartir con la pareja sin que ninguno de los dos quede al margen. El objetivo es vivir con intensidad cada etapa de los hijos, disfrutarlo y compartirlo sin olvidar de sacar un poco de tiempo para disfrutar a solas los dos.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

Grupo Crece

¿Jugamos? El juego libre, no estructurado, sanador de los probemas en la infancia

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niño-jugando-con-cochecitoEl juego libre es esencial para el buen desarrollo de los niños. Según algunos estudios, los niños que no juegan lo suficiente de manera libre son más propensos a desarrollar problemas de atención, ansiedad, depresión y a sentirse inseguros.

El juego libre es aquel que se da sin la surpervisión del adulto, sin juguetes demasiado elaborados, en espacios amplios, en la calle o en la naturaleza. Está demostrado que posibilita un mayor crecimiento de la corteza prefontal.

En realidad el niño necesita explorar en un entorno poco estructurado para desarrollar todas sus habilidades, el juego es el trabajo de la infancia y si este juego es limitado, las posibilidades de aprendizaje en todos los ámbitos, intelectual, físico, social y emocional, también lo serán. De esta manera, los niños aprenden a resolver problemas por sí mismos, desarrollar habilidades sociales, aprender a controlar su propio cuerpo, darse cuenta de los riesgos, aprenderá a cooperar y trabajar en equipo, ya que deben de crear reglas no inventadas, y desarrollar todo su potencial creativo.

d1e89-creatividad20nic3b1os20maria20eugenia20de20guimaraesEl miedo de los padres que tienden a sobreproteger cada vez más a los niños, el aumento de la competitividad que lleva a los padres a dirigir a sus hijos en exceso, con el fin de que lo que hagan sea “de provecho” y le saquen la mayor “rentabilidad” hace que el juego no estructurado sea cada vez menos frecuente.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

Grupo Crece