Psicología y logopedia infantil. Grupo Crece

Creciendo juntos es un proyecto de Grupo Crece donde cuidar la crianza. Ofrecemos temas de interés relacionados con la psicología, la logopedia y la educación donde padres, madres y educadores puedan compartir sus inquietudes


Deja un comentario

Método piel con piel

pcp2El método piel con piel o método canguro fue ideado en 1978 por Edgar Rey Sanabria, neonatólogo colombiano y profesor del Instituto Materno Infantil. Su trabajo se desarrollaba en un centro público con escasez de recursos en el que había un gran número de nacimientos de bebés prematuros debido a las condiciones vitales de sus usuarios (hambre, enfermedades, etc.). La demanda de incubadoras era tan alta que cada una era compartida por varios bebés, aumentando el número de infecciones y, con ello, la mortalidad infantil. Edgar Rey Sanabria propuso una nueva estrategia para el cuidado de los recién nacidos que consistía en iniciar una interacción inmediata entre la madre y el recién nacido, junto con un fuerte estímulo a la lactancia materna y una pronta alta hospitalaria para continuar con la estrategia ambulatoriamente. A este protocolo lo bautizó como método piel con piel, basado en el contacto adulto/bebé el mayor número de horas posibles al día, en una posición de “rana”, en la que el niño se posiciona boca abajo sobre el pecho del adulto que recogerá con una mano los talones juntos del bebé y transformará la otra mano en una manta sobre el cuerpo del pequeño. A esto se le suma el papel protagonista de la lactancia materna. Puede usarse un elástico que ayude a sostenerlo, de manera que se disminuya el esfuerzo de la madre o quien haga las veces de canguro y se evite la apnea obstructiva posicional. La posición canguro ideal debe ser:
– Continua: con el mínimo de interrupciones
– Prolongada: Idealmente 24 horas del día y no menos de 2 horas consecutivas.
– Duradera: tanto como el bebé lo necesite.

pcp3
Aunque en su inicio fuese concebido para bebés prematuros, cada vez son más los datos que apoyan esta práctica para todos los recién nacidos.
La posición canguro da calor al niño, establece y fortalece el vínculo afectivo entre el niño, la madre y/o el padre y protege al niño de agentes externos. La leche materna, y sobre todo el calostro (primera leche) fortalecen al niño y aportan agentes inmunitarios vitales para la supervivencia del bebé. De este modo se favorece un gran crecimiento del bebé en sus primeros días.
Al estar en contacto piel con piel con su madre o su padre el bebé regula mejor la temperatura corporal, regula mejor el estrés y se adapta mejor al medio y a los estímulos externos. También se ha comprobado que ayuda a los prematuros a tolerar mejor el dolor de las intervenciones médicas.
A nivel fisiológico, mejora el nivel de oxígeno, estabiliza la frecuencia respiratoria y cardíaca y coordina mejor la succión-deglución.
Para los padres además es una manera de favorecer la segregación de oxitocina, la hormona que estará relacionada con el amor y la conducta de cuidado del bebé, favoreciendo el apego.
Este método está reconocido y apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aunque hoy en día está instaurado en varios hospitales, de entre los que destaca el Hospital la Paz de Madrid, todavía quedan grandes avances que permitan la libertad de los padres a elegir cómo cuidar a sus pequeños recién nacidos.

 

Sara Ferro Martínez 

Psicóloga Infanto- juvenil y familiar

http://www.grupocrece.es

Anuncios


Deja un comentario

Celos en los niños: tenemos un problema desde que nació el bebé

Ha nacido su hermanito y Jaime de 4 años tiene pelusa, no quiere que nadie mire al bebé, le quita sus cositas, quiere dormir en el cuarto de sus papás y volver a tener chupete. Está más “chinchoso” y se muestra más huraño. Jaime está teniendo celos, hasta hace poco era el centro de atención de todo su entorno y lo fue durante casi 4 años, de repente todo esto se ha acabado para él.

¿Y si mamá ahora no me quiere tanto? ¿Y si no me van a cuidar igual? Antes, todo el rato estaban conmigo, todo era para mí y ahora me dicen que tengo que compartir, pero qué es eso de compartir!!!!!!!!????????

Los celos forman parte de un proceso normal de adaptación a la nueva situación cuando nace un hermanito, no todos los niños lo experimentan y no todos lo experimentan de manera extrema.

Aunque nos parezca que sentir celos es destructivo e intentamos eliminar ese sentimiento de los niños o de nosotros mismos siendo adultos, los celos tienen un componente adaptativo muy importante, han posibilitado nuestra superviviencia, pro ello la selección natural los ha mantenido presentes en nuestro universo emocional.

Los celos están muy conectados con nuestra necesidad de apego y vínculo. el ser humano necesita vincularse par asentirse seguro, nacemos desprotegidos, con todo por aprender y muy vulnerables, necesitamos el contacto continuo con un adulto que nos alimente, nos consuele, nos estimule, nos proteja de los peligros… si aparece otro bebé la atención se divide y las posibilidades de superviviencia en un entorno hostil son mucho más bajas. Los celos son una lucha por la atención.

Una clave para prevenir y manejar los celos es fomentar un vínculo seguro con los hijos, no excesivamente dependiente. cuando el apego es dependiente (niños muy mimados o sobreprotegidos) o ambivalente (poca atención o atención excesiva para compensar la poca atención previa), el niño no establece un apego seguro en el que sabe que no le pasará nada y que le quieren aunque no estén a su lado o prestándole atención. Un niño con más celos quizá es un niño más inmaduro y más inseguro y debemos revisar el tipo de apego que le hemos ofrecido como adultos, par ir dosificando progresivamente la retirada de atención y empatizar con los celos del niño ya que detrás de los celos hay miedo y sufrimiento.

También iremos de una manera progresiva facilitando la relación del niño con el nuevo hermanito para ir inhibiendo la rabia que aparece como mecanismo de defensa, como solución a los celos. Esto lo cosnseguiremos fomentando la complicidad con “el príncipe destronado” al tiempo que favorecemos que éste empatice con el bebé: “¡¡¡Qué fastidio!!! el bebé vuelve a llorar Jaime, no me deja dormir ningún día, no como tú que ahora duermes de un tirón y ayudas a que mamá descanse” (mientras le damos un gran beso). “tú cuando eras pequeñito también llorabas, ¿sabes? igual que el hermanito, ¿me ayudas a mecerle?

Poco a poco, y siendo muy consistentes con estas estrategias, todo se irá normalizando en la medida en que el niño vaya construyendo una mayor autonomía y ese vínculo seguro, sintiendo que los demás están ahí para él aunque no estén siempre ofreciéndole atención.

Raquel López Vergara

Psicóloga y coach

Grupo crece

 


Deja un comentario

Amor desde el minuto uno

IMG_2237

El bebé recién nacido nace vulnerable pero con un poder fascinante: el de hacer que los padres nos enamoremos de él desde el minuto uno… el de hacer que queramos cuidarle, mimarle y protegerle. Llega al mundo diseñado para enamorarnos desde el primer encuentro, y en esa primera mirada se compensa todo el esfuerzo realizado en el embarazo y en el parto.

Su carita, su olor a vida, sus manos regordetas y sus  movimientos tienen unas características peculiares que nos despiertan sentimientos de protección y ternura. Amor a primera vista, sin condiciones.

La motivación innata del bebé por aprender se combina con el esfuerzo natural de los padres por enseñar, creando un poderoso vínculo y vía de comunicación. Un camino fascinante, lleno de retos y de experiencias inolvidables.

El cariño incondicional hacia los hijos es la única medicina que puede darse en exceso y sin efectos secundarios adversos: les sana, les previene y les da fuerzas contra cualquier adversidad… ¡además es gratis!

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga infantil y educativa

Grupo Crece