Psicología y logopedia infantil. Grupo Crece

Creciendo juntos es un proyecto de Grupo Crece donde cuidar la crianza. Ofrecemos temas de interés relacionados con la psicología, la logopedia y la educación donde padres, madres y educadores puedan compartir sus inquietudes


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Beneficios de las actividades al aire libre en el desarrollo psicosocial de los niñ@s

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Muchos padres se quejan de que sus hijos consumen mucho tiempo delante del ordenador, la tele y los videojuegos. Estas actividades, aunque sean sus preferidas, limitan en gran medida sus experiencias de aprendizaje.

En este tipo de actividades el niño suele ser un receptor pasivo de los estímulos que provienen de los medios audiovisuales por lo que experimenta un repertorio limitado de respuestas emocionales e intelectuales. La mayoría de los juegos y programas hacen que el niño no interactúe con otras personas realizando estas actividades en solitario, además, ve menguadas las posibilidades de crear o imaginar porque todo le viene dado, está hecho. Uno de los aspectos más significativos es que accede a valores, en ocasiones, contradictorios con  respecto a aquellos que queremos que aprenda.

Esto no significa que debamos limitar al cien por cien el acceso a estas diversiones, sino que tenemos que generar alternativas que sean más educativas y enriquecedoras. Una opción estupenda para nuestros hijos son las actividades al aire libre.

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Aquellas actividades lúdicas que se realizan en el medio natural (juegos de equipo, deportes, excursiones…) suponen para niños y jóvenes el desarrollo de un conjunto de competencias necesarias para su desarrollo psicosocial.

Por un lado, este tipo de actividades requieren de la interacción con otras personas. El niño o el adolescente se desarrolla adecuadamente en la relación con los otros, aprende a regular sus emociones, a relacionarse, a conversar, a resolver conflictos, a crear lazos afectivos, a conocer las reglas del funcionamiento de la sociedad, a fijar lazos familiares…

Las actividades al aire libre proporcionan una riquísima variedad de experiencias sensoriales y emocionales. Generalmente, se activan los cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. El ambiente de las ciudades y las rutinas diarias nos alejan de experiencias sensoriales variadas y estimulantes para el desarrollo de nuestras sensibilidades que proporcionan bienestar y relajación.

El contacto con la naturaleza facilita que desconectemos de los problemas, que nuestra percepción esté en la estimulación externa y no estemos tan pendientes de nuestras preocupaciones. Vivimos en el mundo de la prisa y tomar contacto con el medio natural y con las sensaciones que éste ofrece, como la brisa en la cara, el olor de las flores, bonito paisaje…, nos hace conectar con el aquí y ahora. Pararnos a disfrutar de estas emociones básicas nos ayuda a relajarnos.

Las experiencias educativas al aire libre favorecen la creatividad

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La cantidad de experiencias emocionales que tengan nuestros hijos les aportarán una guía de conocimientos sobre sí mismos y más herramientas para el autocontrol. Debemos hacer hincapié en que la experimentación de emociones positivas y relajantes abre la puerta del aprendizaje y previene el aburrimiento o la apatía.

Por otro lado, permiten la exploración de las propias competencias y limitaciones, y posibilitan la adquisición de destrezas. La actividad física es muy importante de cara al equilibrio de nuestro organismo, descarga las tensiones, proporciona mayor control de uno mismo y provoca sensaciones de euforia y felicidad. Las experiencias educativas al aire libre favorecen la creatividad y la búsqueda de soluciones a los problemas o contratiempos.

Finalmente, abren la puerta a la educación de valores muy importantes desde el contacto directo con esa realidad y desde el disfrute: el cuidado de la naturaleza y del planeta, saber compartir, saber ganar y perder, respetar y amar a los animales, disfrutar de la interacción con los demás, la cooperación…

Todos estos elementos combinados hacen de las experiencias al aire libre una opción educativa inigualable. Existen múltiples opciones de ocio al aire libre. A la hora de buscar o seleccionar alguna opción, es importante, adaptarse a los intereses y capacidades de nuestros hijos y potenciar su realización en familia o con niños de su misma edad.

Raquel López Vergara

Psicóloga y coach

Grupo Crece

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¿Jugamos? El juego libre, no estructurado, sanador de los probemas en la infancia

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niño-jugando-con-cochecitoEl juego libre es esencial para el buen desarrollo de los niños. Según algunos estudios, los niños que no juegan lo suficiente de manera libre son más propensos a desarrollar problemas de atención, ansiedad, depresión y a sentirse inseguros.

El juego libre es aquel que se da sin la surpervisión del adulto, sin juguetes demasiado elaborados, en espacios amplios, en la calle o en la naturaleza. Está demostrado que posibilita un mayor crecimiento de la corteza prefontal.

En realidad el niño necesita explorar en un entorno poco estructurado para desarrollar todas sus habilidades, el juego es el trabajo de la infancia y si este juego es limitado, las posibilidades de aprendizaje en todos los ámbitos, intelectual, físico, social y emocional, también lo serán. De esta manera, los niños aprenden a resolver problemas por sí mismos, desarrollar habilidades sociales, aprender a controlar su propio cuerpo, darse cuenta de los riesgos, aprenderá a cooperar y trabajar en equipo, ya que deben de crear reglas no inventadas, y desarrollar todo su potencial creativo.

d1e89-creatividad20nic3b1os20maria20eugenia20de20guimaraesEl miedo de los padres que tienden a sobreproteger cada vez más a los niños, el aumento de la competitividad que lleva a los padres a dirigir a sus hijos en exceso, con el fin de que lo que hagan sea “de provecho” y le saquen la mayor “rentabilidad” hace que el juego no estructurado sea cada vez menos frecuente.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

Grupo Crece


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Terminar bien el día, ¿Imposible con niños pequeños?

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El día a día es agotador y estresante para pequeños y mayores. El cansancio va minando nuestras reservas energéticas según va avanzando la semana. Aunque sepamos que nuestros hijos están en las mejores manos, nos pesa el tiempo que no hemos podido compartir con ellos a lo largo de la jornada. Es lógico que queramos aprovechar lo que nos quede de día juntos antes de que caigan rendidos a la cama.

Lo ideal sería que ellos nos lo pusieran fácil y que las obligaciones las despachásemos pronto para así podernos dedicar a mimarnos y disfrutarnos…pero ¿es realista plantearnos esta apetecible meta al final del día?

Merece la pena intentarlo. No te subestimes ni les subestimes. Es cuestión de tener algunos aspectos en cuenta para ponérnoslo más fácil entre todos:

  • Para nuestros hijos el día también ha sido largo y cansado.
  • Seguramente tengan anécdotas divertidas que contarnos. Pero quizá también alguna situación dura que les genere emociones contradictorias o desagradables.
  • Si pasamos por su lado con frases hechas, vacías y culpógenas como “¿qué tal has comido? ¿muchos deberes? ,¡venga anda no te pongas pesadita!, ¡ya empezamos con la cantinela de todos los días de no hacer caso a la primera!…” es difícil que consigamos entender qué les pasa y cómo se encuentran o lo que es lo mismo cuánto de receptivos y capaces van a estar ante nuestro bombardeo de peticiones de aquí hasta la hora de acostarse: recoge tus juguetes, a la ducha, recoge tu ropa, termina los deberes, pon la mesa, no te quedes colgado con la tele, termínatelo todo, cuéntanos qué has hecho hoy en el cole, a lavar dientes y dormir y sin tonterías eh!
  • Pensemos por un momento “¿Qué me gustaría a mí que me preguntaran para hacerme sentir querido y tenido en cuenta al final del día?
  • Utilizar el lenguaje corporal puede ser una buena idea. Expresar a través de nuestras caricias la calidez, la cercanía y el cariño que durante todo el día no hemos podido compartir.
  • Prioricemos y facilitemos. ¿Qué es lo verdaderamente importante?, ¿Podemos reducir el número de peticiones?, ¿Podemos ayudarles y así cumplir la meta de estar el máximo de tiempo juntos?, ¿Si hacemos esto estaremos obstruyendo su autonomización y esclavizándonos como padres? Todo en su debido equilibrio. Podemos estar con ellos y tener una actitud que promueva su responsabilidad personal (según su edad).
  • Si lo hacemos divertido y emocionante siempre mejor que mejor. A esta hora la creatividad escasea pero tenemos todo el día para inventar la forma de convertir las rutinas en propuestas apetecibles. Nadie conoce a tu hijo como tú, aprovecha esa información privilegiada y permítete explorar de su mano. Así creceréis juntos.

 Nayra Herrera Vaquero

Psícologa familiar, infanto-juvenil y de pareja

Grupo Crece


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La autoestima en los niños

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La autoestima es uno de los aspectos más relacionados con la felicidad y la salud mental. La autoestima y el autoconcepto, o lo que es lo mismo, la manera en la que nos describimos a nosotros mismos y la valoración que hacemos de esa descripción, es la base desde la que nos relacionamos con los demás y nos movemos en el mundo.

De este modo, una autoestima positiva nos permitirá relacionarnos desde nuestro yo más auténtico, mostrando nuestras cualidades y defectos y aceptando a los demás en su integridad, lo cual nos permite movernos por el mundo con libertad y seguridad, explorando las oportunidades que este nos ofrece.

Por el contrario, una autoestima negativa nos hará enfundarnos en prejuicios y miedos con el fin de protegernos y mantener ocultos esos aspectos negativos que vislumbramos en nosotros mismos, pudiendo caer en actitudes sumisas, déspotas o de aislamiento hacia lo demás.La autoestima y el autoconcepto se construyen a lo largo de nuestra historia, a través de nuestras vivencias y relaciones, siendo de gran importancia la base que se crea en nuestra infancia y adolescencia. Como en la gran mayoría de aptitudes que adquirimos en esas fases del ciclo vital, en el desarrollo de la autoestima también tienen un papel protagonista los adultos que nos rodean e influyen en nuestro crecimiento. De este modo, la manera en que los adultos perciben a un niño y el modo en el que le transmiten esas ideas serán la primera fuente de la que se nutra dicho autoconcepto.

La adquisición de un autoconcepto es algo tan importante para nosotros que asumimos una personalidad negativa o llena de adjetivos despectivos como modo de describirnos antes de dudar de nuestra identidad o tener un autoconcepto vacío.

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Favorecer y potenciar una autoestima positiva y saludable en los niños es el camino para crear personas independientes, con habilidades para manejarse en sociedad, seguras y abiertas a nuevas experiencias y personas. Para ello os sugerimos los siguientes aspectos:

  1. Ser conscientes del papel protagonista que tienen los padres y personas significativas para el niño en el desarrollo de la autoestima.
  2. Hacer un ejercicio de toma de contacto con el concepto que tenemos de nuestros peques: qué cosas valoramos de manera positiva en ellos, qué cosas les hacen especiales para nosotros.
  3. Aprovechar cada pequeña oportunidad para señalarles estas cualidades, haciendo que ellos contacten con ellas y las configuren como parte central de su autoconcepto.
  4. Señalar los fallos como conductas concretas que se pueden mejorar. Señalar que un niño “es muy responsable pero a veces se despista y pierde la chaqueta del cole en el recreo” es diferente que asumir que ese niño “es un desastre y no valora las cosas”. La primera observación hará que el niño valore su capacidad de ser responsable y se vea capaz de responsabilizarse también de su chaqueta del cole, mientras que desde la segunda el niño asume que no puede cuidar de su chaqueta porque es un desastre, haciendo de esta característica una pieza más en su autoestima.
  5. Valorar el desempeño del niño más allá del resultado. A lo largo de nuestra vida, los resultados de nuestras acciones no siempre dependerán de nosotros, por lo que enseñar a los niños a valorar el desempeño en la acción, el esfuerzo y las estrategias desplegadas para la consecución será una manera de favorecer su autonomía, seguridad y autoestima en su vida adulta, evitando la frustración, la impotencia y los sentimientos de inferioridad.

Sara Ferro Martínez

Psicóloga familiar, infanto-juvenil y de pareja

Grupo Crece


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Tiempo de calidad… ¿cómo se hace eso? (o el secreto de las Tres Es)

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Muchos padres y madres  tienen jornadas maratonianas y estresantes, con lo que el tiempo que pueden disfrutar de y con sus hij@s es escaso. ¿Cómo hacer para que este tiempo sea de calidad”?

Entendemos por “Tiempo de calidad” aquel en el que las madres y los padres ejercen activamente a la vez que gozan haciéndolo.

Parece muy simple pero tiene muchos matices.

Resulta un reto cotidiano el conseguir  disfrutar de la crianza si, al llegar a casa aún quedan muchas tareas por hacer.

Resignarse o culpabilizarse no será de gran ayuda.

En cambio, priorizar y organizarnos para que lo urgente no acapare el tiempo de lo realmente importante nos facilitará conectar con nuestros hij@s y cuidar la relación que tenemos con ell@s.

Para facilitar que se produzcan momentos de alta intensidad emocional (aunque sean escasos y breves) con tus hij@s, te recomendamos lo siguiente:

  • Cuando llegues a casa, deja en el perchero además del abrigo, los “Debería” y los “Tengo que” referidos al trabajo. Mañana seguirán estando ahí y hoy no van a ayudarte en nada a ser un/a mejor papá/mamá.
  • Busca a tu pequeñ@ por la casa, lanzando señales evidentes con tu voz y tus movimientos de que “Estabas deseando que llegara este momento”.
  • Dale un achuchón enorme y más largo de lo que acostumbrarías.
  • Mírale a los ojos, en horizontal, desde lo más cerquita que te encuentres cómod@.
  • Y pregúntale “¿CÓMO TE ENCUENTRAS?”. Intenta evitar los socorridos: “Qué has hecho hoy, qué tal el examen, has jugado mucho, tienes muchos deberes, qué te han puesto para comer o traes alguna notita del/ la profesor/a”.
  • Cuando te vaya a responder, pon los cinco sentidos en todo lo que te exprese con palabras y con su cuerpo. Envuélvete en ese mensaje como si fuera la única ropa que tuvieras y estuvieses en el Polo Norte. Aquí y Ahora no hay nada más importante para ti.
  • Evita apresurarte a darle soluciones, reprimendas, consejos u órdenes. Así no conseguirás que se sienta escuchado ni respetado.
  • Recoge todo lo que te ha contado. Es un tesoro. No falta ni sobra nada. Ahí está cómo se siente, qué le ha pasado, cómo lo ha vivido, cómo le ha impactado, qué necesita que tú hagas…y si todavía no estás muy entrenad@ en descifrar sus señales emocionales, simplemente pregúntale con cariño y respeto: ¿Me quieres contar algo más? ¿Necesitas que te responda algo o sólo que te escuche? ¿Quieres un abrazo? ¡Gracias por contármelo!

La Estrategia de Las Tres Es nos ayudará a mejorar  la calidad del tiempo dedicado a la crianza.

  1. Espera. Sólo ell@s saben el tiempo que necesitan para contarte su día.
  2. Escucha. Tanto lo que dice verbalmente como lo que expresa con sus gestos, emociones, mirada, silencios…
  3. Emociónate. Deja a un lado tu mirada de adulto para ser capaz de ver el mundo a través de sus ojos.

Y recuerda, Las Tres Es serán unas buenas aliadas en este viaje de encuentro con nuestros hijos si no las convertimos en una autoexigencia más a añadir a nuestra lista de obligaciones pendientes.

Naira Herrera Vaquero

Psicóloga y terapeuta familiar

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¿Qué entendemos por crianza respetuosa?

 

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Entendemos la crianza respetuosa no como sinónimo de crianza permisiva sino como una crianza basada en el amor, el afecto, la paciencia, la escucha y la empatía y por supuesto, en la necesidad de marcar límites a nuestros hijos.

Se trata de acompañar a los niños desde su nacimiento y durante todo su desarrollo, poniendo nuestros cincos sentidos en conocerles y comprenderles, confiando en sus logros y reconociendo sus dificultades. Pero también requiere autoconocimiento personal para mejorar las cosas que fallan en nosotros mismos como padres para ser un ejemplo a seguir, no olvidemos que somos su espejo y su guía.

Ponerse en el lugar de nuestro hijo, dejarle jugar, explorar, investigar, mancharse, llorar, desahogarse, probar, caerse y volverse a levantar… respetarle y hablarle con respeto, etc. no está reñido con ponerle límites. Educar es acompañar con coherencia, cariño, creatividad y criterio, y esto no es incompatible con la firmeza y la aplicación de las normas de convivencia.

Es importante observar más allá del comportamiento de los niños, fijarnos en los sentimientos que esconden e intentar escuchar, entender y aceptar lo que no son capaces de decirnos con palabras. De esta manera les ayudamos a reconocer y expresar sus emociones de una forma más sana y normalizada. Entender lo que nos quieren decir no significa aceptar sus reclamaciones todo el tiempo, significa ceder a veces pero otras ser firmes con nuestra decisión: “Lo siento pero no, entiendo que te enfades, pero no…” es diferente a “¡No, porque lo digo yo y punto!”.

Los niños que actúan agresivamente pueden estar necesitando un abrazo o algún contacto físico que les permita sentirse seguros para llorar, dejar salir su frustración y de esta forma sentirse más aliviados. El cariño y el respeto son más poderosos que el miedo y el castigo. No queramos desaparecer una conducta sin haber entendido cuál es el mensaje que nos está enviando el niño, de esta forma favorecemos nuestra conexión y confianza con él probabilizando  la prevención de futuros conflictos.

Es importante tener expectativas realistas con nuestros hijos, para ello es necesario conocer sus limitaciones y flexibilizar nuestras demandas ya que los niños son de una naturaleza curiosa, movida, desordenada, impaciente, demandante y olvidadiza, en definitiva, están llenos de energía, energía que no siempre va al compás de la nuestra.

El reto de una crianza respetuosa es ir poco a poco ayudándoles a escoger, moldear y enseñar lo que creemos que es bueno para nuestros hijos.  Lo difícil es tener paciencia para acompañarles en este proceso, pero es un camino fascinante, único y lleno de experiencias maravillosas e irrepetibles.

 Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

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Vídeo de presentación de “Creciendo Juntos”

BIENVENID@S A NUESTRO BLOG

Queremos compartir con vosotr@s nuestro tan esperado vídeo de presentación con interesantes propuestas para familias, niños y adolescentes. ¡¡Esperamos que os guste!!

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