Psicología y logopedia infantil. Grupo Crece

Creciendo juntos es un proyecto de Grupo Crece donde cuidar la crianza. Ofrecemos temas de interés relacionados con la psicología, la logopedia y la educación donde padres, madres y educadores puedan compartir sus inquietudes


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Terminar bien el día, ¿Imposible con niños pequeños?

leer un cuento

El día a día es agotador y estresante para pequeños y mayores. El cansancio va minando nuestras reservas energéticas según va avanzando la semana. Aunque sepamos que nuestros hijos están en las mejores manos, nos pesa el tiempo que no hemos podido compartir con ellos a lo largo de la jornada. Es lógico que queramos aprovechar lo que nos quede de día juntos antes de que caigan rendidos a la cama.

Lo ideal sería que ellos nos lo pusieran fácil y que las obligaciones las despachásemos pronto para así podernos dedicar a mimarnos y disfrutarnos…pero ¿es realista plantearnos esta apetecible meta al final del día?

Merece la pena intentarlo. No te subestimes ni les subestimes. Es cuestión de tener algunos aspectos en cuenta para ponérnoslo más fácil entre todos:

  • Para nuestros hijos el día también ha sido largo y cansado.
  • Seguramente tengan anécdotas divertidas que contarnos. Pero quizá también alguna situación dura que les genere emociones contradictorias o desagradables.
  • Si pasamos por su lado con frases hechas, vacías y culpógenas como “¿qué tal has comido? ¿muchos deberes? ,¡venga anda no te pongas pesadita!, ¡ya empezamos con la cantinela de todos los días de no hacer caso a la primera!…” es difícil que consigamos entender qué les pasa y cómo se encuentran o lo que es lo mismo cuánto de receptivos y capaces van a estar ante nuestro bombardeo de peticiones de aquí hasta la hora de acostarse: recoge tus juguetes, a la ducha, recoge tu ropa, termina los deberes, pon la mesa, no te quedes colgado con la tele, termínatelo todo, cuéntanos qué has hecho hoy en el cole, a lavar dientes y dormir y sin tonterías eh!
  • Pensemos por un momento “¿Qué me gustaría a mí que me preguntaran para hacerme sentir querido y tenido en cuenta al final del día?
  • Utilizar el lenguaje corporal puede ser una buena idea. Expresar a través de nuestras caricias la calidez, la cercanía y el cariño que durante todo el día no hemos podido compartir.
  • Prioricemos y facilitemos. ¿Qué es lo verdaderamente importante?, ¿Podemos reducir el número de peticiones?, ¿Podemos ayudarles y así cumplir la meta de estar el máximo de tiempo juntos?, ¿Si hacemos esto estaremos obstruyendo su autonomización y esclavizándonos como padres? Todo en su debido equilibrio. Podemos estar con ellos y tener una actitud que promueva su responsabilidad personal (según su edad).
  • Si lo hacemos divertido y emocionante siempre mejor que mejor. A esta hora la creatividad escasea pero tenemos todo el día para inventar la forma de convertir las rutinas en propuestas apetecibles. Nadie conoce a tu hijo como tú, aprovecha esa información privilegiada y permítete explorar de su mano. Así creceréis juntos.

 Nayra Herrera Vaquero

Psícologa familiar, infanto-juvenil y de pareja

Grupo Crece

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¿Qué entendemos por crianza respetuosa?

 

crianza respetuosa

Entendemos la crianza respetuosa no como sinónimo de crianza permisiva sino como una crianza basada en el amor, el afecto, la paciencia, la escucha y la empatía y por supuesto, en la necesidad de marcar límites a nuestros hijos.

Se trata de acompañar a los niños desde su nacimiento y durante todo su desarrollo, poniendo nuestros cincos sentidos en conocerles y comprenderles, confiando en sus logros y reconociendo sus dificultades. Pero también requiere autoconocimiento personal para mejorar las cosas que fallan en nosotros mismos como padres para ser un ejemplo a seguir, no olvidemos que somos su espejo y su guía.

Ponerse en el lugar de nuestro hijo, dejarle jugar, explorar, investigar, mancharse, llorar, desahogarse, probar, caerse y volverse a levantar… respetarle y hablarle con respeto, etc. no está reñido con ponerle límites. Educar es acompañar con coherencia, cariño, creatividad y criterio, y esto no es incompatible con la firmeza y la aplicación de las normas de convivencia.

Es importante observar más allá del comportamiento de los niños, fijarnos en los sentimientos que esconden e intentar escuchar, entender y aceptar lo que no son capaces de decirnos con palabras. De esta manera les ayudamos a reconocer y expresar sus emociones de una forma más sana y normalizada. Entender lo que nos quieren decir no significa aceptar sus reclamaciones todo el tiempo, significa ceder a veces pero otras ser firmes con nuestra decisión: “Lo siento pero no, entiendo que te enfades, pero no…” es diferente a “¡No, porque lo digo yo y punto!”.

Los niños que actúan agresivamente pueden estar necesitando un abrazo o algún contacto físico que les permita sentirse seguros para llorar, dejar salir su frustración y de esta forma sentirse más aliviados. El cariño y el respeto son más poderosos que el miedo y el castigo. No queramos desaparecer una conducta sin haber entendido cuál es el mensaje que nos está enviando el niño, de esta forma favorecemos nuestra conexión y confianza con él probabilizando  la prevención de futuros conflictos.

Es importante tener expectativas realistas con nuestros hijos, para ello es necesario conocer sus limitaciones y flexibilizar nuestras demandas ya que los niños son de una naturaleza curiosa, movida, desordenada, impaciente, demandante y olvidadiza, en definitiva, están llenos de energía, energía que no siempre va al compás de la nuestra.

El reto de una crianza respetuosa es ir poco a poco ayudándoles a escoger, moldear y enseñar lo que creemos que es bueno para nuestros hijos.  Lo difícil es tener paciencia para acompañarles en este proceso, pero es un camino fascinante, único y lleno de experiencias maravillosas e irrepetibles.

 Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa

Grupo Crece